Ensayo General.
Corro, se me hace tarde…. Corro y pienso “ no voy a llegar”… sigo corriendo…
Llego, exhausta, cansada, agitada, procuro entrar lo más silenciosa posible pero mi respiración delata mi retraso al llegar… Tomo mi lugar… algunos me miran indiferentes, otros sonríen como saludo, los demás platica, salen, me doy cuenta inmediatamente que aún no empiezan; “en vano mi prisa” pienso, sonrío para mí.
Entra esa joven delgada de lentes, frágil a simple vista, saca su instrumento: un precioso Cello color caoba. Noto gente nueva, una mezzosoprano, una soprano, un Bajo, la Cellista…
Entra la directora, entra el maestro; todos toman sus lugares, todos.
Dan indicaciones…. Dan notas……. Todos miran a la directora: Excepto un tipo que no para de hacer ruido en la sección de los tenores…
El maestro inicia con la introducción del concierto en el piano……. Suspiro…….. Quietud…….
Todos están atentos al llamado de las manos de la directora… (todos excepto el tipo de atrás)
Mi corazón siente cada nota dada por los instrumentos…. Imagino el escenario…. el público… las miradas, (el tosido que nunca falta de alguien en el público), Abro los ojos porque la directora ha subido el tono de voz…. Regaña, ¿a quién regaña?
Ah… claro, al tenor que no se callaba… detienen la música: vuelvo a la realidad…
Se escuchan algunos murmullos antes de comenzar de nuevo… después Silencio total… pienso “Profesora, deje de interrumpir constantemente el trabajo por favor” pero solo es un pensamiento porque esto no deja de ocurrir… pienso “al menos no dé indicaciones cuando la música ha comenzado”…
Iniciamos nuevamente, luego de otro error, una vez más, regaña a la contralto que está a mi lado… una parte de mí teme haber fallado también…
Comenzamos otra vez…. Luego otra… cada vez mejor, cada vez más personas se adentran en su ambiente y lo combinan con el del coro… Llegamos a la mitad, error-interrupción-repetición.
Hay detalles pequeños: no elevan bien las banderas. Otros son más notorios: la soprano no alcanza la nota… (Está enferma, le cuesta trabajo).
¡Al fin! ¡Terminamos!Alegría, paz, tranquilidad.Sonrío. Me libero. Recuerdo que el concierto es pronto y me emociono.
Salgo al aire frío cuidando mi garganta. Algunos guardan sus instrumentos, otros salen de prisa, y yo… yo me quedo a contemplar el movimiento, el espacio que nadie nota (al parecer) a disfrutar de las sonrisas y las felicitaciones que me/nos ofrecen, armanos, desrmamos, todos hacen lo que deben hacer y yo…. Yo me dedico a contemplar.
Cristina I. P.C

